domingo, 18 de noviembre de 2012

MESOTROFIA

MESOTROFIA

Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Artículo fundamentado y documentado en los trabajos de los autores: Dr. Karl Suter y Prof. Dr. Werner Kollath

Se ha conseguido aumentar el promedio de duración de la vida, pero eso no es suficiente, porque lo que interesa es una vida digna de ser vivida y digna de un ser humano.

Si se emplea una alimentación apropiada, no aparece nunca degeneración: hasta en las personas más ancianas, si siguen una alimentación natural, no se presentan tales afecciones, de modo que las denominaciones de enfermedades degenerativas o del envejecimiento, no están en modo alguno, justificadas.

Se conoce como mesotrofia, a la posibilidad de vivir con un aspecto supuestamente normal y aparentar estar bien nutrido, pero sufriendo una salud degradada. El consumo de alimentos refinados, la malnutrición y el exceso de calorías impactan negativamente en la salud cuyo resultado es una “mala salud vertical", es decir, una gran parte de los seres humanos, no están suficientemente enfermos como para hospitalizarse (mala salud horizontal), pero padeciendo enfermedades crónicas o dolencias que no les permiten vivir una vida plena y satisfactoria.

Autor: Miguel Leopoldo Alvarado
Last edited: 01-Noviembre-2015
Revisado y reimpreso: 01-Noviembre-2015

Dr. Werner Kollath
Durante toda la historia de la humanidad hasta el principio de nuestro siglo, fueron las epidemias o endemias de hambre o de avitaminosis alguno de los hechos más importantes. Al descubrirse las vitaminas y su trascendental papel, se modificaron los puntos de vista sobre la alimentación, desaparecieron en gran parte las avitaminosis, pero se desarrollo un tipo especial de déficit parcial crónico en la alimentación cuyas causas no específicas fueron descubiertas por el Dr. Kollath. Quien les aplicó el término de “complejo de mesotrofia”.

Dicho investigador determinó las manifestaciones más importantes de este tipo de alimentación deficitaria o semialimentación, mediante detallados y prolongados estudios en animales, comprobando la coincidencia de sus rasgos esenciales, con las dolencias o alteraciones atribuidas corrientemente al “envejecimiento”, pero que sería más apropiado denominar dolencias “de nuestra civilización”.

Este tipo de afecciones pueden provocarse a voluntad en ratas administrándoles un régimen al que le falte parte de las sustancias que ingieren normalmente dichos animales. Este régimen se compone de proteínas “nativas” (albuminas y compuestos análogos) adicionadas de una cantidad suficiente de vitamina B-1 e indicios de zinc. Para este experimento, fue preciso que no figuraran en la dieta, ni en las sustancias administradas adicionalmente, los restantes componentes del complejo vitamínico B, especialmente el acido pantoténico. Según los déficit parciales, aparecen múltiples variantes de mesotrofia.

A diferencia de las avitaminosis (estados de deficiencia de vitaminas), que se presentan con carácter agudo, los trastornos mesotróficos, se desarrollan lentamente, sin que acorten la duración de la vida de la vida de un modo significativo. Experimentando en ratas, puede provocarse cualquier avitaminosis aguda en un periodo de tiempo de uno a tres meses: en el caso del raquitismo (avitaminosis D, es decir, falta de vitamina D), bastan a veces de 8 a 10 días. En cambio, para que se manifiesten los síntomas de la mesotrofia, se requieren muchos meses, por lo general de uno a dos años, lo que corresponde en el hombre a una edad de entre 30 a 60 años, puesto que la duración de la vida de una rata es poco más o menos igual a la trigésima parte de la vida de una persona, es decir, un año de una rata equivale a treinta años de un hombre.

Para la producción experimental de mesotrofia en ratas, se nutre a estos roedores con proteínas animales “nativas” que no han experimentado transformaciones profundas. Si se trata de proteína de la leche (caseína), no debe haber sido extraída con alcohol ni calentada a temperatura superior de 75 grados. Las proteínas pueden ingresar entonces directamente en la fase constructora del metabolismo en calidad de “productos semifabricados”, lo que no sucede con las proteínas desnaturalizadas, que han dejado de ser vitales (biológicamente activas).

Si se adicionan a esta alimentación con proteínas “nativas” cantidades suficientes de vitamina B-1, fosfato y zinc, no se produce ninguna enfermedad por carencia vitamínica, ni tampoco pérdida de peso o signos de hambre, pero al cabo de un periodo de tiempo bastante prolongado, por lo general de uno a dos años, aparecen las manifestaciones de deficiencia crónica características de la mesotrofia. Por consiguiente, para que se desarrollen estas alteraciones mesotróficas, se requiere que la duración de la vida sea suficientemente larga. Demuestran las investigaciones de Kollath que las proteínas por si solas, incluso si se comen sin haber sido desnaturalizadas no impiden la aparición de las mal llamadas enfermedades de la vejez. No consiguen mantener un estado de salud satisfactorio. La alimentación a base de proteínas y grasas conduce con el tiempo a los síntomas de seminutrición de la mesotrofia. El daño se evita añadiendo cantidades suficientes de complejo B y minerales, especialmente calcio y fósforo. Las auxonas, determinadas sustancias del crecimiento y las vitaminas del complejo B, trasforman una proteína desnaturalizada en una sustancia vital o biológicamente activa, útil para el metabolismo constructivo. Compensan en parte el daño que ocasiona el uso de alimentos destruidos por la cocción.

MANIFESTACIONES DE LA MESOTROFIA
En lo que se refiere a la distribución de sustancias vitales, puede compararse el organismo humano con sus numerosísimas células y sus muchos órganos, a una ciudad. En circunstancias normales, todos los habitantes disponen de alimentos sin restricciones, pero en épocas de escasez, se proporciona mayor cantidad de alimentos a los que realizan las tareas más importantes, a costa del resto de la población. En el organismo, si la alimentación es normal, hay para todas las células y tejidos, pero en los estados de deficiencia parcial crónica, la distribución deja de ser uniforme y las sustancias viales se reservan para los órganos vitales más importantes, para que se conserve la vida. Estas sustancias se suministran ante todo a los órganos del ectodermo y el endodermo, quedándose sin ellas los tejidos mesodérmicos (de sostén y conectivos), con el consiguiente debilitamiento. La crisis dental, la desaparición parcial de las encías, la descalcificación de los huesos, las lesiones de los ligamentos, la degeneración de los cartílagos articulares, la artrosis y la artritis, forman parte de las manifestaciones de la mesotrofia. Se provocan artificialmente en las ratas, que en circunstancias normales muy raramente las presentan. Los dientes están flojos en los alvéolos dentarios; la estructura de la dentina se altera, haciéndose susceptible a las caries. También en las personas se estropea la dentadura al iniciarse el cuadro de la mesotrofia, constituyendo el signo de alarma del estado de una alimentación deficiencia crónica de nutrientes.

En una segunda fase, siguen sin tardar, alteraciones en el esqueleto, y en una tercera fase, también en los riñones y en los vasos sanguíneos. Esta semialimentación o alimentación defectuosa, origina frecuentemente alteraciones esqueléticas, con deformaciones, que ya aparecen en la niñez. Diversos investigadores han hallado en un 90 % de los niños de las ciudades, deformaciones de los pies y las piernas y proponen para la debilidad y el mal desarrollo del aparato de la locomoción, la denominación de “piernas de la televisión”, porque suponen que resulta de la inmovilidad, favorecida por la afición a la televisión. Pero la causa principal es el tipo de alimentación que predomina en nuestra cultura. Sometiéndolas a esta dieta deficiente, se provocan en ratas manifestaciones patológicas análogas a las que vemos en las personas del mundo moderno: enfisema pulmonar, tumores, caída del pelo, calcificaciones en los riñones, estomago y en los vasos sanguíneos y arteriosclerosis.

Para que tengan tiempo de producirse tales alteraciones, es necesario, que la duración de la vida sea los suficientemente prolongada. Su aparición en la vejez, resultante de su lento desarrollo ha sido causa de que se les califique como enfermedades del envejecimiento o como trastornos crónicodegenerativos, pero, en realidad son enfermedades carenciales crónicas producidas por una semialimentación, que pueden evitarse o corregirse adoptando una dieta conveniente. El tipo de la comida usado corrientemente por la mayoría de las personas es aproximadamente el mismo que el de las ratas de Kollath, a base de proteínas animales, grasas y vitamina B-1. Las manifestaciones patológicas de la mesotrofia, únicamente pueden observarse en personas o en animales alimentados con cantidades de proteínas suficientes, pero de tipo unilateral. Si escasean las proteínas y, en general otros nutrientes importantes, lo que se producirá será desnutrición por hambre, más o menos marcada, y/o avitaminosis aguda. En los países de nuestra cultura, la población dispone de ordinario de alimentos en cantidad suficiente, pero como la carne es para muchos más agradable al paladar, y se tiende a preferirla a expensas de una alimentación vegetal no desnaturalizada, en la que además de las proteínas, se encuentren sustancias vitales como vitaminas y minerales, es muy grande la frecuencia de las manifestaciones mesotróficas que presenciamos en la actualidad.

Otra consecuencia de la sobrealimentación con proteínas, aunada al déficit de sustancias vitales, es el fenómeno llamado “aceleración”, consistente en un mayor y más precoz desarrollo longitudinal de los niños, que alcanzan al termino del crecimiento tallas que sobrepujan a las de generaciones anteriores. La aceleración se acompaña de malas condiciones de los tejidos de sostén, con pies planos, piernas de televisión, lesiones de las articulaciones y mandíbulas estrechas, que no dejan lugar suficiente a los dientes. Spiess examinó mil niños en Chicago, hallando en todos ellos perturbaciones del crecimiento, lesiones óseas y debilidad de las articulaciones. Este mismo investigador observó que en estos últimos años precedentes a su investigación se incrementó considerablemente la frecuencia de la poliartritis crónica primaria (inflamación de múltiples articulaciones), lo que tiene relación con el tipo de alimentación moderna, pudiendo ser revertida favorablemente por una alimentación abundante en sustancias naturales, suficientemente prolongada.

Trastornos psíquicos diversos, como histerismo, estados de angustia y ansiedad, nerviosismo, depresión, etcétera, acompañan a los síntomas orgánicos, que constituyen frecuentemente la base de aquellos. Es difícil determinar hasta qué punto puede ser útil contra las manifestaciones de la mesotrofia la cada vez más difundida adición de vitaminas a los productos alimenticios industrializados, o la administración complementaria de vitaminas. Señalamos que una actitud unilateral en la administración de vitaminas o el uso de preparados vitaminizados, puede actuar abreviando la duración de la vida. La aceleración se acompaña siempre de estigmatización vegetativa, con debilidad circulatoria, tendencia a la producción de ulceras de estomago (en edades posteriores), molestias cardiacas, mareos, vértigos, centelleo, etcétera. También se incluye en este síndrome la disociación entre el desarrollo hormonal y el desarrollo en crecimiento del cuerpo, con maduración sexual precoz, retraso intelectual, y aparición precoz de periodos menstruales antes del desarrollo de las características sexuales secundarias.

CAUSAS DE LA MESOTROFIA
En sus investigaciones en ratas a base de suministrarles un tipo de alimentación copiado del utilizado por los hombres de nuestra cultura, el Dr. Kollath, como se acaba de ver, ha reproducido en estos animales las alteraciones propias de la semialimentación crónica. Pero, además, ha comprobado que estas afecciones se refuerzan de generación en generación aun sin causas hereditarias directas. Cuando ya se ha instalado en una cepa este tipo de lesiones y manifestaciones patológicas distróficas, se necesitan cinco a seis generaciones de alimentación normal para que desaparezcan. La alimentación imperante en nuestra sociedad es análoga a la de las ratas de Kollath y, por consiguiente, se precisa mucho tiempo de alimentación natural para que se eliminen estos signos de “envejecimiento”. Los resultados conseguidos en las ratas son plenamente convincentes, porque se observan afecciones que no se presentan casi nunca en estos animales.

Nuestra alimentación proteínica, con mucha carne, huevos, pescado, proteínas de leche y grasas, con cantidades normales de vitamina B-1, mantiene la vida y permite que sea bastante prolongada. Pero la preparación a que se someten los alimentos les priva de constituyentes esenciales del complejo B. La harina refinada, el azúcar, las féculas, el aceite industrializado, los zumos preparados, la mantequilla y la albumina de huevo, carecen de estos compuestos o los contienen en cantidad insuficiente, por lo que no son complementos eficaces de la carne y las grasas. También es insuficiente la cantidad de minerales, especialmente de calcio. Las vitaminas son especialmente necesarias para la elaboración de sustancias nutritivas en el organismo y la alimentación animal conduce al cabo de algún tiempo a una carencia de minerales. Además, el empobrecimiento de la tierra de cultivo disminuye el contenido mineral de las plantas que comemos. Esta pobreza de minerales se agrava con la preparación industrial y culinaria.

Todos los componentes esenciales se encuentran en su forma natural, eficaz para evitar la aparición de los síntomas de la mesotrofia, en los alimentos vegetales naturales no falsificados ni modificados industrialmente. Nunca se propagará demasiado el consejo de Kollath, de seguir un método de alimentación lo más natural posible. Un hecho difícilmente comprensible, que se produce en todos los países de nuestra cultura, es la molturación del trigo con no aprovechamiento (para la harina panificable) de gran parte del complejo vitamínico B y de sales minerales para obtener una harina mas blanca y fina, añadiendo después un poco de vitaminas sintéticas, que no compensan las perdidas en sustancias vitales para nuestro organismo. En las semillas enteras de trigo, estos elementos esenciales se encuentran en forma natural; además, es muy probable que haya en ellas otras sustancias vitales no descubiertas todavía cuya falta puede contribuir a la producción de la mesotrofia.

La naturaleza hace las cosas más bien y más completamente que la industria del hombre, y las elaboraciones y preparaciones a que se someten los alimentos eliminan de ellos materiales vitales, convirtiéndolos en meros mantenedores de la vida, poco más, que suministradores de calorías. Esta dieta artificial, seguida durante muchos años, conduce a una carencia crónica y a las afecciones del “envejecimiento” (o enfermedades de la civilización).

Para evitar el envejecimiento artificial, con todas sus molestias, es necesario tener en cuenta estas observaciones y vigilar la aparición de las primeras manifestaciones de la mesotrofia. Las afecciones dentarias son los primeros signos de esta carencia de sustancias vitales; en muchos casos empiezan a presentarse en niños o individuos muy jóvenes.

La caries tiene tan poco que ver con la edad como las lesiones de los elementos cartilaginosos de las articulaciones y otras afecciones pretendidamente degenerativas. Estas alteraciones se producen porque las escasas cantidades de sustancias viales se reservan en el organismo para los órganos más esenciales. Si se emplea una alimentación apropiada, no aparece nunca degeneración: hasta en las personas más ancianas, si siguen una alimentación natural, no se presentan tales afecciones, de modo que las denominaciones de enfermedades degenerativas o del envejecimiento, no están en modo alguno, justificadas.

Cuando se ha llegado a un grado bastante avanzado en las manifestaciones clínicas de la mesotrofia, una alimentación natural, con sustancias que no han perdido su valor vital, es impotente para que desaparezcan por completo las alteraciones producidas, o por lo menos, puede evitar que continúe progresando la mesotrofia.

Por consiguiente es esencial empezar en seguida, en el niño, la alimentación natural. El organismo en crecimiento debe disponer de las auxonas, las sustancias del crecimiento y sales minerales, para que no se produzca una debilidad que favorecería en edad ulterior la aparición de la mesotrofia.

El lento desarrollo de la atrofia de los tejidos durante decenios no es aparatoso como una carencia vitamínica aguda, lo que es causa de que se tienda a no concederle atención.

Las carencias vitamínicas agudas son en la actualidad raras, pero la seminutrición crónica está muy difundida, debido a estar muy difundida también la alimentación con sustancias desnaturalizadas. Los efectos de esta deficiencia nutritiva pueden irse intensificando lentamente, por lo que se manifestarán más marcadamente en la vejez.

PROFILAXIS DE LA MESOTROFIA
La determinación de todas las causas de la carencia crónica de sustancias vitales es tarea difícil y complicada, puesto que es preciso considerar diversos factores. De todos modos, el descubrimiento de Kollath es de gran trascendencia para la humanidad y tiene considerable interés para las investigaciones relativas a la vejez.

Se ha conseguido aumentar el promedio de duración de la vida, pero eso no es suficiente, porque lo que interesa es una vida digna de ser vivida y digna de un ser humano. Con las investigaciones mencionadas, se ha comprobado el papel causal del tipo de alimentación corriente en la producción de las “enfermedades del envejecimiento”; por otra parte, la observación nos enseña que no es rara la aparición precoz de estas alteraciones, que en individuos predispuestos se presentan a veces “en los mejores años de la vida”.

En el desarrollo histórico de la alimentación, la humanidad se ha ido apartando de la alimentación de la Edad de Piedra (del Paleolítico), para adoptar de manera predominante una alimentación industrializada.

La profunda modificación en el modo de vida resultante de la industrialización requeriría que el hombre adoptara una alimentación predominantemente vegetal. Pero las condiciones actuales, con el incremento de las posibilidades económicas, han favorecido el aumento del consumo de carne y de alimentos industrializados de modo que el tipo de alimentación actual, se aproxima mucho al de las ratas de Kollath. Se añade a este factor nutritivo la falta de ejercicio, que favorece el desarrollo de la mesotrofia.

Kollath, recomienda ante todo disminuir el consumo de carne y aumentar el de hortalizas y fruta, completándolas con productos lácteos (pero desde luego procedente de ganado vacuno criado en condiciones naturales (biológicas). Además, en lugar del pan blanco, que ha perdido los elementos vitales, recomienda el consumo pan completo (integral).

Es deseable desmenuzar granos de trigo sin mondar y ponerlos antes de acostarse a remojo para comerlos a la mañana siguiente. Pueden sustituirse por copos de trigo preparados según el método que recomienda el autor.

Las tierras de cultivo se han tornado pobres en minerales, por lo que recomienda añadir a los copos de trigo o de avena, sales de calcio. Usando este tipo de alimentación, en el que deben figurar el trigo y sales de calcio, se evitan estas manifestaciones de la seminutrición (mesodistrofia); si se aplica a tiempo, se impide la aparición de las mismas.

Pero si ya se han presentado las manifestaciones de “envejecimiento”, no hay que adoptar una actitud fatalista y creer que ya nada se puede hacer. Por el contrario, es necesario instaurar un cambio completo en la comida, seguros de que no es demasiado tarde para obtener de este modo beneficiosos resultados. La naturaleza no conoce degeneraciones, sino solamente regeneración, si recibe el impulso apropiado.

En el caso que nos ocupa, este impulso revolucionario es la alimentación natural, con sustancias que conservan todo su valor vital.

Como complemento, para suministrar los minerales que faltarían, especialmente calcio, son recomendables la leche orgánica y sus derivados. El tratamiento de la leche, aunque solamente consista en pasteurización, la altera y desnaturaliza. No obstante, si recibe el organismo cantidades suficientes del complejo vitamínico B, lo que se consigue con el pan integral, la levadura o semillas enteras de trigo desmenuzadas, se devuelve todo su valor incluso a una albumina alterada y muerta. Para la profilaxis de la mesotrofia desempeña un importante papel la leche cruda (o, a lo sumo, pasteurizada) y los granos enteros del trigo orgánico o los productos obtenidos con los mismos.

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