martes, 8 de enero de 2013

EL MÉTODO ORTOMOLECULAR, UN PARADIGMA CIENTÍFICAMENTE FUNDAMENTADO


EL MÉTODO ORTOMOLECULAR, UN PARADIGMA CIENTÍFICAMENTE FUNDAMENTADO
Disertación por: Lic. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
(Conferencia impartida en el I Congreso Mundial de Nutrición Ortomolecular en Mendoza Argentina, en octubre del 2010)

1.     INTRODUCCIÓN AL PARADIGMA ORTOMOLECULAR
2.     PANORAMA GENERAL DEL ESTADO DE SALUD Y NUTRICIÓN
3.     DEFINICIÓN DEL TERMINO ORTOMOLECULAR
4.     FILOSOFÍA Y POSTULADOS CIENTÍFICOS

INTRODUCCIÓN AL PARADIGMA ORTOMOLECULAR
UN MODELO CIENTÍFICAMENTE FUNDAMENTADO
La incidencia de las enfermedades vinculadas a un mal estado de nutrición, y a necesidades nutricionales individuales insatisfechas, así como la morbilidad y la mortalidad prematura que originan, han tenido un crecimiento explosivo a través del siglo XX, fenómeno que se ha acelerado en los primeros años del siglo XXI, amenazando hoy, con desbordar la capacidad de los sistemas sanitarios, y la viabilidad social y económica de los estados.

La “típica dieta moderna” creada en los países industrializados por los lobbies de la industria agroalimentaria, e impuesta por estos a los países en vías de desarrollo, caracterizada por estar compuesta de alimentos naturales pero de escaso valor nutritivo y “alimentos artificiales”, ha sido señalada por muchos expertos, como la causa principal (en interacción con otras causas) de las “enfermedades de la civilización”: obesidad, diabetes, cardiopatías, diversos tipos de cáncer, insuficiencia renal crónica, artritis, así como de una numerosa lista de otros malestares, trastornos crónicodegenerativos, enfermedades y malformaciones congénitas y también de enfermedades infecciosas, que de manera creciente y epidémica sufren las poblaciones modernas.

Los alimentos industrializados, son en realidad “comestibles artificiales”, hechos con nutrientes desvitalizados y biológicamente inactivos, refinados, purificados, concentrados, y utilizados en cantidades y proporciones desequilibradas, ajenas a la naturaleza; y aderezados con una numerosa variedad de aditivos químicos de origen sintético, cuya finalidad es engañar a los sentidos humanos, y hacerles creer que se trata de un alimento, lo que en verdad no es un alimento. Este procedimiento implementado por las corporaciones industriales y comerciales, constituye un fraude nutricional, cuyas consecuencias son enfermedad, discapacidad, sufrimiento, disminución de la calidad de vida y expectativa de vida, y muerte prematura. El progresivo empobrecimiento nutritivo de nuestros alimentos, junto a la invención de los “alimentos artificiales”, y al montón de sustancias sintéticas ajenas a la naturaleza, ha causado más enfermedad, morbilidad y muerte prematura, que todas las demás causas juntas (como guerras, genocidios de origen religioso o político, asesinatos y accidentes).

El sistema mercantilista imperante, controlado por monopolios y oligopolios de la industria química, agroalimentaria y medios masivos de publicitarios y de comunicación, ha impuesto a todo el mundo, junto a su “prototípica dieta moderna”, un entorno ambiental y alimentario obesogénico, diabetogénico, y en general, patogénico.

Dicho de otra manera, los alimentos que componen la “típica dieta moderna” son molecularmente incorrectos, y producen en el cuerpo humano, un desorden bioquímico y metabólico, que convierten al microambiente molecular que roda a las células (terreno biológico), en un microambiente hostil y molecularmente incorrecto, generando a su vez problemas de inadaptación, involución y degeneración física y mental.

En contrapartida, eminentes investigadores han ido creando, un paradigma que se basa la premisa de que  “la salud es el estado natural del ser humano”, y en la capacidad de regeneración y autocuración de nuestras células; siempre y cuando se les abastezca de la materia prima adecuada. Si a nuestras células se les proporcionan las biomoléculas  biológicamente activas, en las cantidades y proporciones necesarias, se puede entonces invertir el proceso degenerativo, y con ello prevenir y sanar las enfermedades.

La estrategia ortomolecular, profiláctica y terapéutica comprende fundamentalmente, una dieta saludable molecularmente correcta, junto a tratamientos de complementos nutritivos individualmente diseñados, de acuerdo a la individualidad bioquímica, para cada caso específico.

Para este propósito, el terapeuta ortomolecular (ya sea médico, psiquiatra, nutricionista o neurópata), deberá preparase profesionalmente para adquirir los conocimientos adecuados, una amplia experiencia y pericia clínica de observación y diagnóstico con sus pacientes, así como habilidad en la prescripción dietética y de nutrientes.

PANORAMA GENERAL DEL ESTADO DE SALUD Y NUTRICIÓN
En el año 2003 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hicieron público un informe conjunto, elaborado por expertos independientes que fue utilizado como sustento para desarrollar una Estrategia Mundial para combatir el creciente problema que suponen las enfermedades crónicodegenerativas. El informe se titulo “Dieta Nutrición y Prevención de las Enfermedades Crónicas”, fue el resultado de dos años de consultas conjuntas de la FAO y la OMS, con los expertos, y fue dado a conocer formalmente por los directores de ambos organismos, quienes consideraron necesario una estrecha colaboración para enfrentar dicha amenaza.

El informe mencionado, agrupa las mejores pruebas científicas existentes sobre la relación directa y proporcional entre dieta, nutrición, actividad física y enfermedades crónicodegenerativas. En él, se examinan la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, diversos tipos de cáncer, osteoporosis y enfermedades dentales. Se hace énfasis en la carga creciente que suponen las enfermedades crónicodegenerativas: En el año 2001, representaron aproximadamente un 59 % de los 56.5 millones de muertes registradas en todo el mundo, y un 46 % de la carga de morbilidad mundial. El informe concluye que la dieta limitada en grasas saturadas, azucares y sal; y abundantes en frutas y hortalizas, en combinación de actividad fisca regular, tendría un enorme impacto contra la elevada carga de morbilidad y mortalidad.

Concluyendo que todos los países deberían actuar de forma inmediata y decidida para enfrentar la epidemia de enfermedades crónicodegenerativas, promoviendo dietas más sanas y actividad física.
Sin embargo, como según ambas organizaciones internaciones, como los organismos de salud de la mayoría de los países en desarrollo carecen de recursos que les permitan afrontar ese fenómeno, se hace necesario e importante, involucrar en esta tarea, a las instituciones educativas,  organizaciones profesionales y sociales, y a todas las comunidades y poblaciones en general. Los dos organismos destacaron que las soluciones a la problemática mundial de salud, requerirá, una vinculación más estrecha entre los sectores sanitario y agrícola, tanto a nivel regional, como a nivel nacional.

Nuestra experiencia revela (dijo la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la OMS), que aunque sean modestas las intervenciones en relación a la dieta y la actividad física dirigidas a toda la población, se pueden obtener cambios imperantes en la carga general de enfermedades crónicas, en u periodo de tiempo sorprendentemente corto.

“Este informe ayudara a la FAO y a la OMS a diseñar estrategias para promover ditas nutritivas y hábitos alimentarios más saludables” afirmo el Director General de la FAO, Jaques Diouf, quien agrego: “Hoy día, solo una minoría de la población mundial come las cantidades de frutas y hortalizas, recomendadas en este informe. Nuestras organizaciones se enfrentan al gran reto de conseguir aumentar el abastecimiento de fruta y hortalizas, de forma que todo el mundo tenga acceso a ellas”.

El informe conjunto de la FAO OMS, está fundamentado en el dictamen colectivo de un grupo de 30 expertos independientes que tenían relevancia mundial, y trabajaron con otros 30 colegas para examinar los mejores y mayores datos disponibles acerca de la dieta, la nutrición y sus efectos sobre las enfermedades no trasmisibles. Entre las recomendaciones especificas del informe se incluye la de reducir las grasas al 30 % de la ingesta calórica diaria total,  las grasas saturadas a menos del 10 %. El documento indica que el grueso de las necesidades calóricas deberá ser cubierto por hidratos de carbono, pero que los azucares refinados (añadidos), deben mantenerse por debajo del 10 %. La ingesta de sal, a ser posible yodada, debe mantenerse en menos de 5 gramos diarios. Mientras que la ingesta de frutas y hortalizas deberá ser de 400 gramos como mínimo. En este informe se señala también que la actividad física es uno de los principales factores determinantes del gasto energético diario y que es fundamental para el equilibrio energético y el control del peso. Para mantener un peso corporal sano es necesario realizar la mayoría de los días de la semana por lo menos una hora diaria de actividad física de intensidad moderada, como caminar por ejemplo.

“Sabemos hace tiempo que los alimentos ricos en grasas saturadas, azucares y sal son malos para la salud; que nuestra vida es cada vez mas sedentaria; que el consumo de alimentos ricos en calorías, pero de escaso valor nutritivo, está aumentando en todo el mundo, y que estos factores junto con el consumo de tabaco, son las principales causas del gran aumento de la incidencia de enfermedades crónicodegenerativas al que estamos asistiendo”, dijo la Dra. Brundtland. “Lo novedoso es que estamos sentando los cimientos de una política mundial que responda a estos problemas.

“La suma de las energías, recursos y conocimientos técnicos de todos los organismos pertinentes de las Naciones Unidas, de los profesionales de la salud, y la nutrición, del sector privado, y de la sociedad civil, será esencial para conseguir un progreso continuo. Hemos llevado a cabo este proceso de la forma más transparente e incluyente posible manteniendo el compromiso con nuestro mandato constitucional de mejorar la salud pública mundial”, añadió, la Dra. Brundtland. Nuestra principal responsabilidad siguen siendo los Estados Miembros y sus poblaciones. Las consultas que hemos realizado con ellos hasta ahora han reafirmado tanto la importancia de lo que estamos haciendo, como la gama de diferentes problemas a los que nos enfrentamos, particularmente los países en desarrollo”.

Los dos organismos coincidieron que señalar que la creación de un ambiente en el que la elección sana sea la elección fácil, tiene importantes implicaciones para la información de los consumidores, el etiquetado, la educación y la recreación. Además tiene importantes consecuencias para la producción agrícola, los métodos de procesamiento, y el comercio. Es por este motivo que los dos organismos se han comprometido a colaborar estrechamente en el campo de la dietética y de la prevención de las enfermedades crónicas.

Según el Dr. Diouf, “Este informe realizado por expertos independientes contiene recomendaciones muy interesantes. La FAO tendrá que examinar las tendencias de las pautas de consumo con el fin de evaluar que modificaciones de dichas tendencias dietéticas requieren estas recomendaciones y como se pueden adaptar a estas necesidades los sectores alimentario y agrícola de todo el mundo. Además será necesario evaluar las implicaciones que todo ello tendrá en la producción y el comercio”.

La Dra. Brundtland concluyo: “Los progresos a largo plazo tendrán su tiempo. Es necesario que miremos al futuro, pero que establezcamos ya nuestro compromiso con la salud de las generaciones actuales y futuras de todo el mundo. La labor que hemos emprendido podrá conducirnos a uno de las mayores cambios positivos de la salud de la población de todos los tiempos”.

¿QUÉ COMEMOS?
Comemos lo que se nos dice en la publicidad comercial, y no lo que nuestros cuerpos necesitan.

Según un estudio publicado en el 2002 por El Journal of Nutrition Education, la población norteamericana ve unos 12,000 anuncios de alimentos por año, de todo tipo de comida industrializada, como golosinas, sodas azucaradas, penecillos dulces, y todo tipo de comida rápida rebosante de hidratos de carbono (azucares y harinas), y aceites refinados, con que la industria alimentaria bombardea la mente del consumidor.

ESTADO DE NUTRICIÓN EN EL MUNDO
La “típica dieta americana” adoptada hoy por la mayoría de las poblaciones del mundo, es portadora de grandes y graves excesos de calorías provenientes de “productos alimenticios” elaborados con azucares, harinas y aceites refinados, en concentraciones y proporcionaos antinaturales, rebosantes de residuos tóxicos de la industria agroalimentaria, de químicos sintéticos utilizados como conservadores y aditivos en los alimentos para conferirles textura, olor, sabor, y olor, para engañar y tentar con ellos a los sentidos del consumidor; pero, deficientes o carentes de aminoácidos esenciales, micronutrientes, nutrientes accesorios, ácidos grasos esenciales, fitoquímicos protectores, enzimas y coenzimas, fibras, y seguramente otras biomoléculas aun por descubrir.

En consecuencia, “Un tercio de la población mundial eta afectada por un déficit de vitaminas”… “Al menos una tercera parte de la población mundial no alcanza su potencial físico e intelectual debido a la fala de vitamina y minerales”… Según un informe elaborado y publicado por la UNICEF, sobre la carencia de micronutrientes. La enorme magnitud del problema, revela la necesidad de llegar a poblaciones enteras y protegerlas contra las consecuencias terribles que supone la carencia de vitaminas y minerales, señaló en un comunicado la directora ejecutiva de la UNICEF, Carol Dellamy. El documento concluye que a menos que las medidas contra la carencia de vitamina y de minerales avancen, el mundo en desarrollo seguirá corriendo el peligro de no alcanzar nunca, su pleno potencial humano.

Dicha carencia de micronutrientes, induce a la población comer más, en un impulso instintivo por cubrir los requerimientos nutritivos insatisfechos, comiendo una mayor cantidad de alimentos. Pero lo hace consumiendo precisamente el mismo tipo de alimentos que condujo a la gente a ese estado de insuficiencia nutritiva, con lo cual el problema se agrava, creando además un círculo vicioso. El cuerpo humano, no posee algún mecanismo que indique que se está deficiente de tal o cual nutriente específico en lo particular, por lo que al faltar micronutrientes, el organismo entra en estado de alarma, activando los mecanismos del hambre, con la esperanza de que en la próxima comida, se encuentren presentes los micronutrientes faltantes. Como esto no ocurre, se produce un cirulo vicioso en el que se vuelve a comer alimentos de descaso valor nutritivo, y se continua produciendo hambre, por la falta de micronutrientes, lo que conduce a ingerir un exceso de calorías en forma de carbohidratos y grasas refinadas, que se almacenaran en el tejido adiposo produciendo sobrepeso y obesidad. Siendo este, uno de los mecanismos por los que se crea compulsión por comer “comida chatarra” y adicción a los carbohidratos. Existen otros mecanismos no menos importantes, como la producción excesiva de insulina, la glucocilación no enzimática de proteínas, y la excesiva permeabilidad intestinal, además de otros.

La abundancia de alimentos elaborados con ingredientes refinados excesivos en calorías y pobres en micronutrientes, la desinformación de la población y los patrones de alimentación erróneos, han ido contribuyendo preponderantemente, a que la obesidad a escala mundial se haya convertido en una pandemia incontrolable que se ha propagado progresivamente desde los países ricos y desarrollados, hacia los países pobres y en vías de desarrollo.

La revista Perspectiva, publicada por la Organización Panamericana de la Salud OPS emplea el neologismo GLOBESIDAD para referirse a la tendencia mundial al incremento de peso que dicho sea de paso, los editores consideran como una situación alarmante. La misma expresión ha empleado el doctor David Hearber, director del Centro de Naciones Humanas de la Universidad de los Ángeles California UCLA.

Según la OPS, la dinámica de la epidemia varía con respecto a diversas regiones del mundo. Entre otros aspectos, los estudios sobre la relación ente pobreza y sobrepeso, han identificado un numero de factores socioeconómicos que se encuentran involucrados. Algunos han relacionado la baja estatura y el retraso en el crecimiento debido a la mala nutrición fetal e infantil, con la obesidad, en etapas posteriores de la vida. Otros estudios se han centrado en la importancia de los patrones culturales y los hábitos de vida.

Lo paradójico e irónico de esta situación, es que mientas aun existen en algunas regiones del mundo, gente que padece hambre y desnutrición calóricoproteica, al mismo tiempo, cada vez más gente, muere por problemas relacionados con la malnutrición moderna y exceso de peso.

En Estados Unidos, un 65 % de la población tiene sobrepeso. Marion Nestlé del Departamento de Nutrición y Estudios Alimentarios en la Universidad de New York, describió la existencia de producción y distribución de alimentos que incentiva el consumo de alimentos insalubres, sistema que dificulta modificar el rumbo. El resultado una la abundancia de alimentos industrializados, que como ya hemos explicado contienen un exceso de calorías que provienen de ingredientes refinados y concentrados, junto a un déficit de micronutrientes, que producen adicción y compulsión por la comida. Efectuar un cambio drástico de actitud hacia la comida que hiciera que la gente comiera alimentos de mejor calidad nutritiva y por consecuencia una menor cantidad de productos alimenticios, afectaría a la industria agroalimentaria, a los distribuidores, a l comercio, y a la industria restaurantera, señaló Nestlé.

Al coexistir una oferta abundante de comida industrializada, barata, de bajo valor nutritivo y rica en calorías, junto a una campaña de desinformación y de promoción de este tipo de alimentos, la gente se ve forzada a comerla y a engordar, originando una situación de malnutrición, obesidad, y diabetes, inducida por la dieta.

Existen estudios con los que se ha explorado la posibilidad de que los elevados niveles de grasa y carbohidratos refinados y concentrados, presentes en nuestros alimentos modernos, trastornen la química cerebral suprimiendo las señales que en otro tipo de condiciones, indicarían que ha llegado el momento de dejar de comer.

Neurólogos de la Universidad Rockefeller, creen que el elevado grado de impacto producido en la química del cuerpo humano, producido por alimentos ricos en grasas, azucares y harinas refinadas, condiciona químicamente al cerebro para que se desee comer más de lo mismo, originando personas adictas a la comida, como si fuera una droga. La típica dieta moderna, afecta la química cerebral activando ciertos genes que a su vez influyen en la elección de alimentos, conduciendo a su vez a un desbalance químico nutricional, a una disbiosis orgánica, y a un desequilibrado del pH del cuerpo, originando un inevitable estado patológico.

Según la OMS, el 70 % de las muertes son causadas por cáncer, infartos, embolias, y diabetes, y el 50 % de dichas muertes son producidas en una edad prematura, por condiciones claramente relacionadas a un estado de malnutrición.

La OMS informo en 1995, que había 200 millones de adultos obesos; en el año 2000, informo, que los casos de obesidad, habían crecido a 300 millones y que había 1700 millones de personas con sobrepeso en todo el mundo. La OMS considera que la obesidad es una de las diez principales causas de muertes prematuras y prevenibles en el mundo. El Informe Conjunto de Expertos de la FAO/OMS sobre Dieta, Nutrición, y  Prevención de Enfermedades Crónicas del 2003, estimó que las enfermedades crónicas no trasmisibles como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, los infartos, y varias formas de cáncer, son las responsables del 60 % de las 55.7 millones de muertes que se produjeron en el 2000.

Si no se lograran controlar estas enfermedades, serán las responsables de más del 75 % de todas las muertes, en el 2020.
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Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
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