domingo, 8 de junio de 2014

PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN PROTECTORA


Diplomado Universitario en Medicina de Longevidad

PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN PROTECTORA

Paradigma de una Nutrición Protectora

Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

Se denomina Paradigma de Nutrición Protectora o Defensiva a un plan de o patrón de nutrición para adultos enfocado a mantener, fortalecer y promover la salud y el funcionamiento físico y mental durante el mayor tiempo posible. Su meta es evitar y revertir las enfermedades y fomentar el bienestar mediante un consumo óptimo de nutrientes esenciales, nutrientes accesorios y fitonutrientes.

Ya se toco ampliamente el tema de los nutrientes esenciales, ahora vamos a describir y a enumerar algunos de los nutrientes accesorios y de los fitonutrientes.

Fitonutrientes o Fitonutrientes

Además de nutrientes esenciales y accesorios, los vegetales y las frutas contienen un gran número de compuestos bioquímicos no nutricios denominados fitoquímicos o fitonutrientes, que también son referidos por algunos autores como ingredientes bioactivos o nutracéuticos. Se trata de componentes químicos naturales, biológicamente activos, cuya función primordial es proteger a sus plantas huéspedes de la invasión de microorganismos, al mismo tiempo que les confieren color, aroma, sabor y belleza.

Los fitoquímicos son metabolitos secundarios que no ejercen una función directa en las actividades fundamentales de los organismos que los producen como son el crecimiento o la reproducción, sin embargo, su función protectora es fundamental para el reino vegetal y hacen que los alimentos sean más atractivos, apetitosos, nutritivos y saludables.

Lo importante y útil de este asunto, es que además de proteger a las plantas, los fitoquímicos tienen la capacidad de proteger también y fortalecer la salud de los mamíferos, incluyendo al hombre,  que los ingieren con sus alimentos. Los fitoquímicos han demostrado tener efectos positivos sobre la salud y son estudiados actualmente por un gran número de científicos.

Hasta ahora, se han identificado en las plantas más de 4000 sustancias y pigmentos que además de sus hermosos colores, aromas y sabores, ejercen una función protectora. Tal es el caso de los flavonoides, carotenoides, antocianinas, esteroles e isoflavonas.

Entre las principales fuentes de fitoquímicos figuran frutas, verduras, leguminosas, oleaginosas y cereales enteros, hongos, hierbas y especias. El vino y el chocolate son fuente apreciable de fitoquímicos.

Algunos autores llaman a este conjunto de sustancias protectoras: La Farmacia de La Naturaleza., ya que contribuyen a mejorar la salud, a prevenir y curar enfermedades y a incrementar la longevidad y la esperanza de vida activa. Son especialmente útiles para la prevención o el tratamiento del cáncer y las cardiopatías. (www.ncbi.nih.gov ).

Como protección contra el cáncer, las sustancias químicas derivadas de los vegetales eliminan sustancias químicas tóxicas carcinógenas y mutagénicas. Estas acciones de detoxificación tienen mecanismos superpuestos y complementarios que incluyen neutralización de radicales libres, inhibición de enzimas que activan carcinógenos e inducción de enzimas que detoxifican (Lampe, 1997; Steinmetz y Potter, 1996). Los fitoquímicos al parecer reducen el riesgo de cardiopatía coronaria al proteger contra la oxidación del colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), al reducir la síntesis o absorción de colesterol y al afectar la presión arterial y la coagulación (Un jardín de fitoquímicos, 1995).

Los fitoquímicos hacen las veces de agentes bloqueadores o supresores para atenuar el riesgo de cáncer. Los agentes bloqueadores impiden al carcinógeno activo promotor de tumores, llegar al tejido diana a través de varios mecanismos o una combinación de ellos:
1. Mediante la inducción de actividades de sistemas enzimáticos que detoxifican los carcinógenos.
2.  Mediante la captura de carcinógenos reactivos.
3.  Bloqueando los fenómenos celulares necesarios para la generación de tumores.

Los agentes supresores, cuyas acciones están menos definidas, detienen la carcinogénesis al actuar en el interior de las células, evitando la expresión maligna de las que se han expuesto a los agentes carcinógenos. (Wattenberg, 1992).

Una revisión de 156 estudios relacionados con alimentos reveló que, en 82 % de éstos el consumo de fruta y verdura reducía el riesgo de cáncer en más de un 50 %. Los investigadores concluyeron que “para la mayor parte de sitios afectados por cáncer, las personas con escaso consumo de frutas y verduras (por lo menos el cuarto inferior de la población) experimentan un riesgo de cáncer de aproximadamente el doble en comparación con los que tienen un alto consumo, aun después de controlar factores que pueden confundir los resultados” (Block, 1992).

Los fitoquímicos se agrupan en clases con base en sus funciones protectoras similares, así como por sus características físicas y químicas individuales. Algunas de las principales clases de fitoquímicos son los terpenos, los fenoles y los tioles.

Terpenos

Los terpenos son una de las clases más extensas de fitonutrientes, se encuentran en una amplia gama de alimentos vegetales y actúan como antioxidantes poderosos. Los carotenoides constituyen una subclase de terpenos que se han estudiado ampliamente. Hay más de 600 carotenoides naturales, los cuales constituyen pigmentos amarillos, naranja y rojos  de las plantas. Entre los vegetales que contienen más carotenoides están los jitomates, perejil, naranjas, toronjas y espinacas.

El licopeno, es carotinoide presente en los jitomates, ha sido reconocido como uno de los supresores biológicos de oxígeno singleto más eficaces, con un potencial para destruir radicales libres dos veces mayor que el beta-caroteno. (DiMasciio et al., 1989). Los investigadores analizaron el efecto de los alimentos con base en jitomate sobre el cáncer, e informaron que los varones que consumen 10 o más porciones de estos alimentos ricos en licopeno por semana, muestran una reducción de 45 % en el riesgo de desarrollo de cáncer de próstata (Giovanucci et al., 1995).

Los limonoides o limonenos constituyen otra subclase de terpenos (monoterpenos) que se hallan en las frutas cítricas como la toronja, la naranja y el limón. Se les ha identificado como agentes quimoprotectores que inducen a la formación de enzimas en el sistema hepático de detoxificación enzimática de fases I y II. Este sistema detoxifica carcinógenos volviéndolos más hidrosolubles para su excreción (Craig, 1997).

Los fenoles son fitoquímicos que protegen a las plantas del daño oxidativo; incluyen la subclase flavonoides, los cuales son pigmentos vegetales azules, azul rojizo y violeta. Estas sustancias depuran compuestos de radicales libres, como el anión superóxido y el oxígeno singleto, y secuestran iones de metales. Uno  de los principales flavonoides, la quercetina, inhibe la oxidación y la citotoxicidad de las lipoproteínas de baja densidad; se encuentra en alimentos como cebollas moradas y amarillas, berza común, brócoli, toronjas rojas, manzanas, cereales obscuros. Al depurar mutágenos activados y carcinógenos, los flavonoides también reducen el riesgo de cáncer. (Peterson y Dwyer, 1998).

Los flavonoides fenólicos, contenidos en alimentos como el jugo de toronja y el vino rojo, disminuyen el riesgo de cardiopatía al actuar como antioxidantes para proteger el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad de la oxidación y al inhibir la agregación plaquetaria (Craig, 1997). Los ancianos que participaron en un estudio clínico que implicó el consumo de mayores niveles de flavonoides de té, cebolla y manzana, tuvieron una menor frecuencia de cardiopatía coronaria (Hertog et al., 1993).

Los fitoquímicos presentes en el vino explican en parte por qué, en regiones de Francia donde es alto el consumo de grasas saturadas, son bajas las tasas de enfermedad cardiovascular, un fenómeno conocido como la “paradoja francesa”. Los investigadores que estudian a esta población han observado que los compuestos fenólicos del vino rojo ejercen un efecto protector sobre el corazón (Frankel et al., 1993).

Las isoflavonas constituyen una subclase de fenoles que se encuentran en granos y otras leguminosas, sobre todo granos y alimentos de soya. Algunas isoflavonas son fitoestrógenos (también conocidos como fitoesteroles), que representan versiones débiles no esteroideas de los estrógenos (similares desde el punto de vista estructural a los estrógenos esteroideos). Funcionan como estrógenos débiles (agonistas) y como antiestrógenos (antagonistas) (Lampe, 1997). Los fitoestrógenos tienen una amplia gama de efectos sobre la salud, lo que incluye reducción en el riesgo de cardiopatía isquémica. El aumento del colesterol plasmático, un factor de riesgo relacionado con las cardiopatías, declina en grado significativo con un consumo de proteína de soya. Un metaanálisis de 38 estudios de investigación sobre el efecto de la soya en los lípidos sanguíneos reveló que, en personas con hipercolesterolemia, el consumo de 25 a 50 g de proteína de soya disminuye diariamente las concentraciones de colesterol de lipoproteína de baja densidad en 10 %, aproximadamente (Anderson et al., 1995). Otros efectos protectores del corazón que tiene la soya son una mejor elasticidad arterial y protección de lipoproteínas de baja densidad contra la oxidación (Messina, 1998).

Los fitoestrógenos de alimentos derivados de la soya actúan como antioxidantes, bloqueadores de carcinógenos o supresores de tumores, y ejercen una acción protectora contra los cánceres relacionados con hormonas (p. Ej., el cáncer mamario) al reducir la fijación del estrógeno en los sitios receptores (Messina et al., 1994). Los fitoestrógenos son útiles para evitar el cáncer prostático o sobrevivir al mismo, ya que estos compuestos hacen las veces de agonistas semejantes al estrógeno, impidiendo que la testosterona acelere el crecimiento del tumor. En estudios en animales, las isoflavonas de la soya prolongan el tiempo de aparición de cáncer prostático (Messina, 1998). Estudios epidemiológicos han demostrado que, en poblaciones den las cuales es alto el consumo de fitoestrógenos, es menor la frecuencia de cánceres de mama y de próstata relacionados con hormonas (Adlercreutz, 1995).

Tioles

El tilo es un fitoquímico que contienen sulfuro (azufre) y que se encuentra en vegetales crucíferos como brócoli, coliflor, col de Bruselas, berza común y col. Los vegetales crucíferos contienen subclases de tioles identificados como indoles, ditioltiones e isotiocianatos. Estos compuestos organosulfúricos y otros compuestos poco comunes. (American Dietetic Asosiation, 1995).

Tanto en estudios de cohorte como de control de casos, algunos investigadores han observado una relación inversa entre el consumo de brócoli, col y coliflor y el riesgo de cáncer. La relación entre el mauro consumo de vegetales y el riesgo de cáncer es más consistente para los cánceres de pulmón, estómago, colon y recto (Verhoeven et al., 1996).

Los compuestos organosulfurados también se encuentran en el alium o familia de las cebollas, lo que incluye al ajo, chalote y poros. Los fitoquímicos en el ajo, es decir, los sulfuros de alilo, y otros compuestos organosulfurados al parecer evitan la activación de los carcinógenos. Los sulfuros de alilo desempeñan varias funciones, por ejemplo:

1.     Aumentan la producción de transferasa de glutatión S, una enzima de la fase II del sistema hepático de detoxificación.
2.     Inhiben la mutagénesis.
3.     Aumentan la actividad de los macrófagos y linfocitos T (Wattenberg, 1985; Warshafsky et al., 1993).

Lignanos

Los lignanos son fitoquímicos que se encuentran en linazas, salvado de trigo, harina de centeno, trigo sarraceno, harina de avena y cebada, son objeto de investigación por sus propiedades anticancerosas y de fitoestrógeno. La fuente más rica de lignanos es la lianaza, que contiene 75 a 800 veces más lignano que cualquier otro alimento vegetal. (Serraino y Thompson, 1992). Estos lignanos vegetales son convertidos a lignanos de mamífero por las bacterias intestinales y tienen propiedades biológicas que comprenden actividad antimitótica y antioxidante.

Los lignanos son fitoestrógenos que ejercen un efecto protector contra cánceres sensibles a hormonas por virtud de su interferencia en el metabolismo de las hormonas sexuales. Estudios en animales han revelado que la globulina fijadora de hormona sexual, que intensifica la depuración de estrógeno en la circulación sanguínea, experimenta regulación ascendente gracias a los lignanos (Adlercreutz et al., 1980).

En resumen, los fitoquímicos presentes en alimentos derivados de plantas funcionan como antioxidantes poderosos y reguladores del metabolismo que ofrecen protección contra el desarrollo de enfermedades crónicas que comienzan en la adultez. Estos alimentos a base de plantas constituyen el núcleo del plan nutricional a la defensiva qu se enfoca a la prevención de las enfermedades y a promover el bienestar óptimo durante los años de la adultez.

Entre algunos de los fitoquímicos más estudiados se encuentran:

1.     Antocianidinas y proantocianidinas. Abundan en particular en bayas y uvas. Son una variedad de bioflavonoides, útiles para prevenir o revertir las enfermedades inflamatorias y las circulatorias. Contribuyen a la curación o disminución de patologías tales como artritis, gota, cardiopatías, Alzheimer, varices y muchas otras más.

2.     Bioflavonoides. Son un grupo de pigmentos antioxidantes y antisépticos. Se encuentran principalmente en los cítricos, los pimientos, y en menores proporciones en todos los vegetales y frutas, casi siempre acompañados de vitamina C. Además de su valor como antioxidantes, refuerzan el efecto de la vitamina C, fortalecen y protegen a los vasos sanguíneos, venas y arterias y protegen a la glándula suprarrenal y a sus hormonas de la oxidación.

3.     Cumarina. Además de otros, tiene un poderoso efecto antioxidante. Se encuentra principalmente en la mostaza, el maíz y en los pimientos amarillos.

4.     Licpoeno. Es otro poderoso antioxidante con propiedades anticancerosas y protectoras de la próstata. Se encuentra principalmente en los tomates y en la sandia.

5.     Luteína. Es otro más poderoso antioxidante que se encuentra presente en frutas y vegetales.

6.     Zeaxantina. Le confiere el maíz su color amarillo. Se encuentra en la mostaza, pimientos amarillo y yema de huevo. En menos proporción se encuentra en espinacas, coles, brócoli y chíncharos.

7.     Alicina. En la familia botánica de alium se encuentran el ajo, cebolla, puerros y cebollines aparte de otros. Aunque el ajo es rico en varias vitaminas y en germanio, su valor curativo proviene de su alto contenido de alicina, alixina, disulfato de alilo  y trisulfato de alilo, compuestos azufrados a los cuales debe su aroma y sus propiedades terapéuticas, astringentes, antibióticas y desintoxicantes. 

8.     Gamma orizanol. Es una mezcla de productos químicos naturales llamados esteroles, que se encuentran en algunas semillas como la cebada, el arroz y el maíz. Para fines comerciales, se extrae el aceite de salvado de arroz ya que es el producto en el que más abunda, es una mezcla de dos moléculas, una denominada alcohol triterpenyl y otra que es un éster del ácido ferulico, con diversas funciones biológicas vitales. El ácido gamma de oryzanol es un potente antioxidante que protege las membranas celulares en los animales y seres humanos. Actúa sobre el cerebro y el aparato digestivo Ayuda a personas con gastritis y otros malestares sistema digestivo. En un estudio clínico, el gamma oryzanol ayudó a disminuir los síntomas gastrointestinales de dolor, náusea, vomito y otros malestares que se producían después de comer en personas que sufrían gastritis. Científicos japoneses condujeron varios ensayos, descubriendo que el gamma oryzanol puede disminuir los trastornos y síntomas de la menopausia, y también que puede ayudar a reducir el nivel sanguíneo de colesterol. Además, por su potencial antioxidantes puede proteger los a las arterias coronarias y al corazón contra el daño de los radicales libres. El gamma oryzanol es utilizado por algunos atletas basados en informes que sugieren un efecto importante sobre el crecimiento de muscular. Se creé aunque no se ha comprobado, que aumenta la producción de testosterona, hormona de crecimiento y otras hormonas anabólicas que favorecen el crecimiento muscular.

9.     Octacozanol. Es un fitonutriente muy útil para deportistas y atletas profesionales, baja la presión sanguínea y disminuye la frecuencia de las pulsaciones durante y después del ejercicio.
    • Mejora la captación de oxígeno.
    • Aumenta el almacén de glicógeno en el músculo.
    • Aumenta la resistencia y vigor, y mejora el tiempo de reacción.
    • Estabiliza la tasa metabólica basal bajo condiciones de estrés.
    • Reduce los niveles de colesterol en sangre.
    • Favorece la formación de calcitonina.
Aplicaciones en química cosmética
    • En productos activadores de la piel (antiarrugas).
    • En preparados estimulantes del crecimiento del cabello.
    • En fórmulas para el cuidado de las uñas.
10.  Sulfurafano. En las plantas crucíferas del género Brassica como la col, el brócoli y la berza, existen compuestos sulfurados conocidos como glucosinolatos. Por ejemplo los sulfurafanos y sus derivados como los isotiocianatos y glucosinolatos endólicos que tienen propiedades metabólicas y terapéuticas anticancerosas muy importantes. Estos compuestos participan en el hígado en el sistema de detoxificación al inducir enzimas del sistema de oxidasas mixtas que facilitan la eliminación o inactivación de sustancias tóxicas y/o carcinogénicas. Particularmente, el sulfurafano induce a la quinona reductasa, una importante enzima de la llamada Fase I del metabolismo hepático; otros son capaces de actuar en la Fase Ii en los procesos de conjugación al inducir la acción de enzimas como la glutation-s-transferasa.


Lista de algunos de los fitoquímicos más conocidos y utilizados:

·      Compuestos de alium (ajo).
·      Antocianidinas.
·      Bioflavonoides.
·      Capsaicina (chile).
·      Carotenoides.
·      Clorofila.
·      Cumarinas.
·      Curcumina.
·      Genisteína.
·      Indoles.
·      Isotiocianatos.
·      Lentinanos.
·      Lignanos.
·      Fenoles.
·      Fitoestrógenos.
·      Esteroles.
·      Saponinas.
·      Sulfurafano.

Se ha confirmado que algunas de estas sustancias actúan facilitando la eliminación, la desintoxicación de cancerígenos presentes en el organismo y modulando al acción de ciertas enzimas. Otras actúan como antioxidantes neutralizando los radicales libres y fortaleciendo el sistema inmune. Existe así, una evidencia científica que relaciona un alto consumo de frutas y verduras con un menor riesgo de padecer una amplia gama de enfermedades como ciertos tipos de cáncer, siendo los responsables de esta protección: los fitoquímicos.

PROTECCIÓN DE LA INTEGRIDAD INTESTINAL

Los alimentos derivados de plantas también funcionan en el paradigma de la nutrición defensiva al apoyar la integridad intestinal. Esta se relaciona con la función singular del intestino de actuar tanto como conducto para nutrimentos hacia la circulación general, como barrera contra toxinas de diversos orígenes incluidas las exotoxinas, drogas y sustancias químicas, y las endotoxinas, como los residuos bacterianos, los antígenos de alimentos (proteínas extrañas), y los productos de degradación del metabolismo. Cuando se altera la integridad intestinal, se modifica la permeabilidad del intestino y se menoscaba la capacidad de éste para hacer las veces de una barrera contra antígenos u otros microorganismos patógenos. Los factores que influyen en la integridad intestinal son las poblaciones bacterianas en el intestino y la salud de la salud de la mucosa intestinal, factores ambos que están sujetos a la influencia de nutrición (O´Dwyer, 1988).

Ecología Intestinal Bacteriana

La microflora intestinal, estimada en 100 billones de bacterias, está constituida por centenares de diferentes especies de microbiota que ejercen un impacto importante en la salud humana (Gbson y Roberfroid, 1995). El intestino grueso alberga la más extensa población de microorganismos, con más de 500 especies diferentes; 35 a 50 % del contenido del colon humano está compuesto por bacterias. Existen en el intestino bacterias que son patógenas (p. Ej., Escherichia coli hemolítica, Clostridium perfringens, Campylobacter y Listeria) y también otras benéficas (p. Ej., bifidobacterias, Lactobacillus, y E. Coli de cepa no patógena). En un intestino con funcionamiento óptimo, hay un equilibrio entre estas dos poblaciones.

La microflora bacteriana gastrointestinal sana funciona:

  1. Constituyendo una barrera contra microorganismos invasores,  al mejorar los mecanismos de defensa del huésped contra los patógenos.
  2. Fortaleciendo la inmunidad intestinal al adherirse ala mucosa intestinal y estimular las respuestas inmunitarias locales.
  3. Contribuyendo a digerir alimentos y a producir determinadas vitaminas como las del complejo B y la K. (Salminen et al.1995).
En el cuadro siguiente se presentan algunas de las propiedades, funciones y efectos de la microflora intestinal sobre el huésped.

Al desequilibrio de la microflora intestinal que produce efectos dañinos se le denomina disbiosis, un término divulgado a finales del siglo xix en Europa (Galland y Barrie, 1995). Apenas comienza a explorarse la vinculación entre la disbiosis y la patogénesis de algunas enfermedades. Por ejemplo, la Environmental Protection Agency de Estados Unidos estudió la función que desempeñan las bacterias gastrointestinales en el desarrollo del cáncer. Los investigadores encontraron que los agentes potencialmente carcinógenos (pigmentos de alimentos, aflatoxinas, pesticidas, nitratos) y los agentes carcinógenos presentes en sustancias no alimenticias (tabacos que no forman humo, medicamentos de prescripción) eran bioactivados por sistemas enzimáticos en las bacterias intestinales Estas bioactivaciones, que pueden origina cáncer, se favorecen con mayor intensidad en los sistemas gastrointestinales que presentan un desequilibrio en su flora (Chadwick et al., 1992).

Apoyo nutricional para una microflora beneficiosa

La microflora saludable se favorece mediante dos compuestos: prebióticos y probióticos. Los prebióticos son productos alimenticios no digeribles que estimulan el crecimiento de especies bacterianas simbióticas, ya presentes en el colon, que mejoraran la salud del huésped. Los probióticos se definen como alimentos o complementos alimenticios microbianos que se pueden utilizar para modificar o mejorar el equilibrio bacteriano intestinal y favorecer la salud del huésped (Gibson y Roberfroid, 1995).

Los prebióticos comprenden alimentos que contienen sustraeos que nutren a la microflora intestinal benéfica. Son estos sustratos la fibra alimentaria y los fructooligosacáridos (FOS). Estos últimos constituyen azúcares simples de cadena corte (neoazúcares) con una longitud de tres a 10 unidades de azúcar; de las cuales por lo menos dos son fructosa. Se dividen en tres categorías de acuerdo con el número de unidades de fructosa que contienen. Los azúcares de los fructooligosacáridos están vinculados entre si por enlaces no digeribles que no pueden ser hidrolizados por las enzimas del intestino delgado, de manera que los carbohidratos pasan sin digerirse hacia el intestino grueso. Las fuentes alimentarias de éstos son la miel, cerveza, cebolla, raíz de bardana, espárrago, centeno, alcachofa, centeno, alcachofa de Jerusalén, plátano, azúcar de arce (maple), avena y cebollinos chinos (Levin, 1994).

Está demostrado que los fructooligosacáridos estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias benéficas, incluidas las bifidobacterias y Lactobacillus, lo que resulta en la reducción de bacterias patógenas, como la Salmonella y la Clostridia, en el tubo digestivo. Otro estudio reveló que el incremento de estos neoazúcares produce un aumento en las bifidobacterias y una disminución en la actividad de la glucoronidasa beta, enzima que convierte procarcinógenos en carcinógenos en el intestino (Buddington et al., 1996). Los componentes de la fibra alimentaria, entre los que se incluye la pectina, hemicelulosa e inulina, un carbohidrato de reserva que se encuentra en las achicorias, cebollas, espárragos y alcachofas, también funcionan como prebióticos y estimulan la producción de ácidos grasos de cadena corta.

Un segundo método para apoya la integridad intestinal es la restitución directa de la población del medio intestinal con probióticos, es decir, microorganismos y sustancias que contribuyen al equilibrio microbiano intestinal. Las formas más comunes de probióticos son los lactobacillus y las bifidobacterias, las cuales refuerzan la salud intestinal inhibiendo el desarrollo excesivo de bacterias tóxicas. Al competir por los sitios de adhesión y nutrimentos, estas bacterias benéficas inhiben la proliferación de microorganismos patógenos.

Estos microorganismos también producen ácidos orgánicos que reducen el pH intestinal y retardan el crecimiento de bacterias patógenas sensibles a la acidez. A un pH óptimo, los ácidos orgánicos generados por las bacterias intestinales, bloquean el transporte de sus sustancias de crecimiento necesarias, acidifican los interiores celulares y ejercen otras influencias inhibitorias sobre su crecimiento (Schauss, 1990).

Los productos lácteos y fermentados, como los yogures con cultivos vivos, el kefir y los preparados de probióticos comerciales, contienen lactobacillus, bifidobacterias y otras especies  de bacterias benéficas. Otras variantes de alimentos fermentados, como chucrata, miso y tempeh, también se cultivan con sepas de lactobacillus. Sin embargo, es muy variable la potencia y el número de microorganismos viables en los productos probióticos comerciales. Un análisis de la concentración y viabilidad de las bacterias L. Acidophilus de 11 productos comerciales demostró que sólo dos de los productos contenían realmente a los microorganismos. (Hughes et al., 1990).

Mucosa Intestinal

La integridad intestinal está vinculada no sólo con un equilibrio bacteria, sino también con una nutrición sana de los enterocitos y colonocitos, es decir, con las células de la mucosa intestinal.

Una de las principales funciones de la mucosa intestinal es su actividad de barrera, que impide a las moléculas o microorganismos antigénicos o patógenos entrar al interior del organismo.

La mucosa gastrointestinal consiste en células epiteliales muy apiñadas, delgadas y semipermeables, con uniones apretadas entre célula y célula. Cuando se destruye la mucosa, sobreviene una alteración en la permeabilidad intestinal, y las bacterias intestinales, los alimentos no digeridos o las toxinas se transfieren a través de esta barrera.

Para mantener la integridad de la mucosa intestinal es necesario nutrir adecuadamente a sus células. Los ácidos grasos de cadena corte (butirato, acetato y propionato) son la principal fuente de energía para estas células. La fuente indirecta de estos combustibles incluye a diversas fibras alimentarias sobre todo a la fibra soluble. En el colon, las bacterias benéficas metabolizan parte de estas fibras y las convierten en ácidos graos de cadena corta.

El empleo de antibióticos orales deteriora la flora intestinal, lo que hace necesario restaurarla.

De suma importancia para la integridad de la mucosa intestinal es la suficiente y equilibrada ingesta de ácidos grasos esenciales, de los cuales ya hablamos.

LINEAMIENTOS PARA EL PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN PROTECTORA

-       Consumo de cinco a nueve porciones de frutas y verduras cada día.
-       Consumo equilibrado de ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 de configuración cis.
-       Consumo de alimentos ricos en fibras alimentarias.
-       Suprimir o limitar el consumo de carbohidratos refinados, grasas industrializadas y alimentos fritos.
-       Complementación de vitaminas, minerales, nutrientes accesorios y nutracéuticos.

Conclusiones y principios fundamentales

  1. Individualidad bioquímica. La nutriterapia deben basarse en las necesidades individuales determinadas por la herencia genética, antecedentes de consumo durante un lapso de tiempo de alimentos industrializados y contaminados, edad, condición fisiológica, carga de estrés, actividad física y calidad del medio ambiente.
  1. Dieta saludable. La dieta debe forzosamente modificarse, suprimiendo por completo las bebidas y los alimentos industrializados, refinados y contaminados. Si no se modifica la dieta, el resultado de consumir complementos alimenticios será muy pobre.
  1. Sinergia. El todo es mejor que las partes. Un nutriente administrado solo, puede elevar el requerimiento de los otros micronutrientes y agudizar los efectos de su insuficiencia, puesto que su acción requiere de la presencia de los demás. Los mejores complementos alimenticios son los que combinan una variedad completa de micronutrientes, nutrientes accesorios y fitoquímicos, pues estos funcionan sinérgicamente.
  1. Aproximadamente un 25 % de personas se puede beneficiarse de complementos comerciales como Centrum y Pharmaton que contienen dosis de micronutrientes que cubren solo las recomendaciones mínimas.
  1. Aproximadamente 50 % de la gente, se beneficia solo con complementos con dosis moderadamente altas de micronutrimentos.
  1. El aproximadamente 25 % restante solo puede beneficiarse con dosis muy por encima de las recomendaciones oficiales y de las cantidades de micronutrimentos que tienen en promedio los complementos alimenticios. Necesitan dosis ortomoleculares de nutrientes (megadosis).
  1. Aunque la proporción de macronutrientes está a discusión, nosotros adoptamos las recomendaciones del Dr. Barry Sears. 40-30-30.
 
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Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña, N.D.
Seattle-México.
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Domicilio: 12556 15th Ave NE # 102, Seattle Washington, 98125, USA.
Teléfono: 206-418-1100.

Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
Doctor en Naturopatía y Nutricionista.
Seattle Washington.


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