martes, 27 de noviembre de 2012

PARADIGMA DE LA NUTRICION ORTOMOLECULAR

PARADIGMA DE LA NUTRICION ORTOMOLECULAR 
NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR: EQUILIBRIO BIOQUÍMICO, UN NUEVO PARADIGMA DE LA SALUD

La vida por sí misma, produce y alienta impulsos y fuerzas reparadoras, mecanismos defensivos, tendencia al equilibrio, y a la conservación de las constantes fisiológicas, a lo que en conjunto, los griegos denominaron “homeostasia”. Con esa capacidad de regeneración y conservación, la vida se enfrenta a los peligros y a los agentes nocivos que la acosan. El resultado, depende de que esos agentes nocivos, no sean más poderosos y persistentes que los propios recursos defensivos y reparadores.

Autor: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Ultima revisión: 01-Enero-2104
Primera edición: 20-Noviembre-2010

Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Lic. Nut. y Doctor en Naturopatí
Seattle Washington

PARADIGMA DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR: EQUILIBRIO BIOQUÍMICO
UN NUEVO PARADIGMA DE LA SALUD

INTRODUCCIÓN
La vida por sí misma, produce y alienta impulsos y fuerzas reparadoras, mecanismos defensivos, tendencia al equilibrio, y a la conservación de las constantes fisiológicas, a lo que en conjunto, los griegos denominaron “homeostasia”. Con esa capacidad de regeneración y conservación, la vida se enfrenta a los peligros y a los agentes nocivos que la acosan. El resultado, depende de que esos agentes nocivos, no sean más poderosos y persistentes que los propios recursos defensivos y reparadores.

Sin embargo, el hombre es acosado por diversos factores presentes en el mundo moderno, que como un subproducto de la civilización industrial, funcionan como poderosas fuerzas destructivas, que desbordan toda la capacidad defensiva y reparadora, desencadenando lo que los expertos han llamado “enfermedades de la civilización”.

En efecto, el hombre moderno es ininterrumpidamente impactado por una avalancha de diversas radiaciones anormales (radiaciones electromagnéticas de intensidad variable), de numerosos químicos sintéticos tóxicos, y de diversos nutrientes con estructuras artificiales distintas a las naturales, los cuales se incorporan a los alimentos industrializados en cantidades anormalmente elevadas, y en proporciones desequilibradas.

Todo esto sucede de manera tal, que la homeostasia del cuerpo humano es excedida por el impacto que los agentes agresivos procedentes del agua, del aire, presentes en el hogar y en los centros de trabajo y sobre todo en los alimentos industrializados, ejerciendo una acción destructiva sobre las células del cuerpo humano; agentes que además funcionan como antinutrientes, ya sea depletando a los nutrientes naturales, destruyéndolos en el interior del cuerpo, o incrementado artificiosamente su necesidad, o también bloqueando a las enzimas encargadas de metabolizarlos, impidiendo con ello la reparación celular.

Algunos ejemplos de lo anterior son:
  • El estrés físico o mental en exceso aumenta la necesidad de las vitaminas del complejo B, vitamina C, vitamina E, magnesio, etcétera. 
  • El tabaco destruye la vitamina C y aumenta su necesidad. 
  • El Alcohol depleta y aumenta la necesidad de: vitamina B 1 (tiamina), de vitamina B 5 (ácido pantoténico), de vitamina C, de magnesio, e incrementa su necesidad. 
  • El café aumenta la necesidad de vitamina B 1. 
  • Las grasas artificiales (las trans y las hidrogenadas), sustituyen a los ácidos grasos esenciales de configuración cis-cis, e incrementan artificialmente su necesidad. 
En suma, la alimentación y el medio ambiente del hombre moderno, son molecularmente incorrectos, incapaces de sostener la homeostasia y de sustentar eficazmente la salud y la vida, y crean las condiciones propicias para la incubación de un sinnúmero de enfermedades, junto a un progresivo deterioro de la calidad de vida, de la longevidad, y una pesada carga para las sociedades y los sistemas sanitarios, de morbilidad y mortalidad.

Para enfrentar este fenómeno característico de la “civilización industrial” eminentes científicos crearon un paradigma que propone una alimentación y un medio ambiente molecularmente correctos. Surge así el “Paradigma Ortomolecular”.

CREACIÓN DEL PARADIGMA ORTOMOLECULAR
Cimentado en las tesis que sostienen, primero, que la salud es el estado natural del hombre (Pauling, Linus), y segundo, que la salud y la vida dependen de un ambiente molecularmente correcto, surge un nuevo enfoque de la salud, científicamente fundamentado denominado Paradigma Ortomolecular, creado por algunos de los más prominentes hombres de ciencia del siglo XX. Método que se propone conservar, o restaurar el equilibrio químico, necesario para que las células obtengan la materia prima que les permitiría activar los procesos naturales de reparación molecular, mantenerse saludables, y replicarse adecuadamente produciendo descendientes sanas.

Etimológicamente hablando, ortomolecular es un vocablo híbrido, que nace de una combinación de raíces del griego y el latín. Orto, quiere decir correcto, recto o certero, molecular se refiere a nutriente El termino se acuñó con el propósito de indicar la idea principal que fundamenta el Paradigma Ortomolecular, y que consiste en proporcionar al organismo humano las moléculas correctas: en formas, cantidades y proporciones correctas, para lograr con ello un estado anatómico y fisiológico óptimos, para los billones de células que conforman los tejidos, órganos y aparatos del cuerpo humano.

La palabra ortomolecular surge creada por Linus Pauling en 1968, previamente a la aparición de su primer ensayo de nutriología publicando en 1970, titulado Vitamina C y Catarro Común. El termino ortomolecular denota la idea principal de una nueva ciencia y arte de curar (Pauling, Linus), cuyo propósito es lograr por medio de un medio ambiente molecularmente correcto y una nutrición óptima, el entorno molecular apropiado para todas las células, tejidos, órganos y aparatos, del cuerpo humano.

Este revolucionario método profiláctico y terapéutico, fue creado con el propósito de fortalecer el estado de salud, prevenir las enfermedades y contrarrestar la decadencia física y mental a que el hombre moderno ha sido sometido por los factores nocivos de la civilización industrial. Su estrategia se dirige a proporcionar a las células del organismo humano una provisión óptima de las sustancias nutritivas naturales, necesarias para la vida, a manera de lograr un aprovisionamiento óptimo de nutrientes, suministrados con sus estructuras químicas originales y correctas, en cantidades, combinaciones y proporciones correctas, de acuerdo a las necesidades individuales de cada persona.

La provisión óptima de elementos nutritivos es necesaria para el sano desarrollo y replicación celular, así como para que las células puedan eliminar con eficiencia las sustancias tóxicas, radicales libres y desechos metabólicos, así como reparar los daños causados y regenerase satisfactoriamente. El suministro óptimo de nutrientes es también necesario para que las células puedan realizar eficazmente el trabajo especializado que les corresponde según el tejido u órgano al que pertenecen.

La eficacia del método ortomolecular fue corroborada por primera vez en 1950 por los doctores Abraham Hoffer, Morton Walker y Humphrey Osmond, discípulos de Pauling, con el exitoso tratamiento de algunas enfermedades mentales como la esquizofrenia y ciertas adicciones como al alcohol y a otras drogas. Administrando a enfermos mentales una dieta saludable compuesta de alimentos naturales e integrales, acompañada de megadosis de vitamina B 3 (niacina y/o nicotinamida) y de vitamina C (acido ascórbico), logrando resultados sorprendentes, dando así origen a la Psiquiatría Ortomolecular. (Hoffer y Walker: 1998)

El desarrollo de los postulados científicos en que se fundamenta el paradigma ortomolecular produjo una nueva visión para comprender la etiología de la enfermedad, su prevención y su curación.

Para comprender bien el método ortomolecular, es conveniente recurrir a explicaciones metafóricas, imaginando a las células del cuerpo humano como una compleja y armoniosa ciudad industrial, compuesta por innumerables factorías repletas de maquinarias bioquímicas, cuya finalidad además de producir energía, consiste principalmente en la construcción de los importantes y fundamentales bloques anatómicos, fisiológicos y metabólicos denominados proteínas y enzimas, mediante una cadena secuencial y concatenada de trabajos metabólicos muy complejos, altamente especializados y sofisticados.

Teniendo en cuanta que las células han sido dotadas por la naturaleza de la capacidad homeostática para mantenerse sanas, reparándose a sí mismas del desgaste de su incesante y eficiente productivo trabajo metabólico, y de replicarse manteniendo intactas sus características originales. Las proteínas que producen, sirven para subsanar los daños producidos tanto por el desgaste normal, como por la agresión que infringen las sustancias extrañas y tóxicas del medio ambiente.

Las células han sido diseñadas para trabajar, producir, auto-reparase y reproducirse ininterrumpidamente, siempre y cuando sean abastecidas de las materias primas necesarias para ese fin, elementos entre los cuales se encuentran, los nutrientes energéticos (carbohidratos, lípidos y proteínas), los nutrientes plásticos y estructurales (agua, aminoácidos y lípidos especializados), y los nutrientes con propiedades catalíticas, o auxiliares (vitaminas, vitaminoides, minerales, oligoelementos, coenzimas, enzimas y otros fitoquímicos y nutrientes accesorios), además de otros materiales útiles como las fibras dietarias, prebióticos y prebióticos.

Cuando una persona es alimentada con la “típica dieta moderna” compuesta de “productos comestibles sintéticos” confeccionados con ingredientes refinados y aditivos químicos artificiales, su cuerpo deja de recibir los nutrientes en formas, cantidades y proporciones correctas. Cuando por esta u otras razones, se produce un desabastecimiento de una o de varias sustancias nutritivas esenciales, cuya presencia es requerida con carácter de indispensable en su configuración química natural, biológicamente activa; o en cantidades, combinaciones y proporciones incorrectas, aunque las células continúen trabajando, lo harán ineficientemente, produciendo proteínas y enzimas defectuosas, lo que originará una progresiva degradación y degeneración de la estructura y la función celular. Al reproducirse en esas condiciones, las células descendientes serán defectuosas y deficientes, por lo que tarde o temprano los tejidos y los órganos de los que forman parte, se enfermaran, y con ello el cuerpo entero.

Las células de nuestro cuerpo y su maquinaria bioquímica, tienen por naturaleza, como ya mencionamos, la capacidad de autorregenerarse a sí mismas y de corregir la producción defectuosa de proteínas, siempre y cuando sea restablecido un correcto suministro de materias primas, mediante una alimentación saludable y nutritiva, auxiliada con un suministro extra de nutrientes mediante complementos nutritivos.

Mientras más tiempo transcurra sin un abastecimiento óptimo de materias primas, la maquinaria celular seguirá funcionando, pero con un déficit de nutrientes que tendrá efectos acumulativos, dando origen a lo que se conoce como deuda de nutrientes. Deuda que irá incrementándose en la medida que pase el tiempo, de manera que mientras más tiempo transcurra sin el suministro adecuado de materiales nutritivos, los efectos patogénicos del déficit nutrimental, serán acumulativos, y harán que la cantidad de nutrientes necesarios para restaurar la salud sea cada vez mayor. Tal como ocurriría con un conjunto de factorías a las que por no habérseles dado el mantenimiento apropiado durante mucho tiempo, finalmente, requerirán una cantidad mayor de materiales de reparación, en comparación con otras, a las que se les estuviera dando un mantenimiento óptimo y oportuno.

El daño infringido a escala molecular, junto a la generación artificial y acumulativa de una deuda de nutrientes, viene siendo en suma y sin duda, la causa principal de las enfermedades modernas. Las “enfermedades de la civilización industrial” son entonces, el resultado de la “típica dieta moderna” compuesta como ya se mencionó de “alimentos artificiales”, excesivos en sustratos energéticos (grasas, azucares y harinas refinadas), y ricos en aditivos químicos tóxicos como (conservadores, emulsificantes, espesantes, texturizantes, saborizantes, colorantes, edulcorantes, etcétera), al mismo tiempo, pobres en micronutrientes, nutrientes accesorios, enzimas y fitoquímicos.

Para restablecer el equilibrio bioquímico y la vitalidad, bases necesarias para la salud, es indispensable solucionar la deuda atrasada de elementos nutritivos, y satisfacer las necesidades artificialmente acrecentadas de nutrientes, (para lo cual, generalmente es necesario prescribir junto con una dieta saludable, complementos nutritivos). Como paso siguiente es importante asegurar un abastecimiento constante y correcto de nutrientes, capaz de satisfacer las necesidades individuales de acuerdo al principio de individualidad bioquímica formulado por Roger Williams, prestigiado investigador de la Universidad de Tejas, expuesto en su extraordinaria obra científica: La Individualidad Bioquímica. Según este principio la necesidad de nutrientes en cada individuo, puede variar en un rengo muy amplio, lo cual puede dar origen en algunas personas a requerimientos considerablemente superiores a los de la mayoría de las personas.

El método ortomolecular aplicado a la medicina, la nutriología, o la psiquiatría, dirige su estrategia terapéutica crear un entorno bioquímico correcto y óptimo a fin de restablecer la capacidad reparadora de las células. Es por eso que como primera línea de acción terapéutica se busque proporcionar a todas las células de los tejidos y órganos del cuerpo, tales como las del sistema nervioso, inmunológico, endocrino, cardiovascular, y del cerebro, un medio molecular óptimo compuesto de sustancias nutritivas naturales, y libre de toxinas. Los nutrientes deberán de proporcionarse con su configuración química natural y en cantidades, combinaciones y proporciones capaces de cubrir los requerimientos individuales y cubrir al mismo tiempo las demandas extras determinadas tanto por la herencia genética como por las demandas adicionales determinadas por los diferentes estados fisiológicos, factores ambientales, así como por la deuda atrasada de nutrientes.

Cualquier exceso, carencia, insuficiencia, falla o desequilibrio en el abastecimiento de elementos nutritivos afectará a la maquinaria celular del cuerpo humano generando disturbios bioquímicos que derivarán en enfermedad.

Cuando una persona se alimenta con la típica dieta occidentalizada, su cuerpo será sometido a un proceso involutivo de desvitalización y denegación física y mental, causada por la malnutrición, y sufrirá de un progresivo decaimiento y cansancio, su organismo será más propenso a las infecciones por cualquier tipo de microorganismos, y a un sinnúmero de enfermedades crónicodegenerativas, y además se verá estéticamente desmejorada.

Por ejemplo, una persona con un sistema psíquico químicamente trastornado, y desvitalizado por una malnutrición cerebral, sufrirá depresiones, déficit de atención, falta de concentración mental, alteraciones de su estado de ánimo, y de su comportamiento, por lo que se tornara agresiva, irritable y padecerá alteraciones de su sistema inmune, haciéndolo más propenso tanto a infecciones recidivantes, como a respuestas excesivas de su sistema inmunológico, que le producirán alergias e intolerancias a diversas sustancias.

Diversas enfermedades no transmisibles y epidémicas en la actualidad como la obesidad, la diabetes, las cardiopatías, la artritis, insuficiencia renal crónica, y diferentes tipos de cáncer entre otras, tienen su origen en un entorno molecular, químicamente alterado por la malnutrición crónica, radicales libres, y sustancias tóxicas presentes en los alimentos industrializados y la polución ambiental, fenómeno agravado por la angustia, y por el estrés psicosocial, familiar y laboral, por insuficiente actividad física y por otros hábitos malsanos de vida.

Sobre un cuerpo malnutrido y desvitalizado, los diversos factores ambientales nocivos interactuarán multiplicando acumulativamente sus efectos, para dar origen a ese conjunto de trastornos que afectan a las sociedades modernas y que algunos expertos llaman “enfermedades de la civilización industrial”, los cuales degradan el estado de salud, el bienestar, la longevidad, la calidad de vida y el desarrollo humano de todas las poblaciones que han sustituido sus dietas autóctonas y ancestrales, por la dieta moderna de alimentos industrializados.

A principios de este milenio, un grupo de expertos de diversos países, convocados por la Organización Mundial de la Salud y reunidos en la Asamblea Mundial de la Salud, después de analizar a fondo el fenómeno epidemiológico moderno, dieron su veredicto reconociendo oficialmente, que estas enfermedades no transmisibles junto a su enorme carga de morbilidad, discapacidad, muerte prematura, y disminución de la calidad de vida, podrían abatirse hasta en un 95 % con un régimen de alimentación sana y la práctica rutinaria de actividad física.

ESTRATEGIA, CRITERIOS Y RECOMENDACIONES DE LA NUTRIOLOGÍA ORTOMOLECULAR
1. Dieta saludable compuesta de alimentos naturales, integrales (sin refinar) y de preferencia de producción biológica (orgánicos), con exclusión de todos alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados o sintéticos, como azúcar, harinas y aceites refinados, colorantes, saborizantes y todo tipo de aditivos químicos. Esta medida básica y fundamental, garantizará para una mayoría de personas un suministro óptimo de nutrimentos.

2. De acuerdo al principio de individualidad bioquímica formulado por Roger Williams, se procurará cubrir de manera óptima, las necesidades individuales de nutrientes. El requerimiento individual de cada persona será determinado por la herencia genética, el estado fisiológico, el lapso de tiempo que se ha estado comiendo alimentos artificiales, el historial de padecimientos del pasado, así como por los trastornos y enfermedades actuales. Se establecerá un programa personalizado de complementos nutritivos, cuyo objetivo será cubrir los requerimientos básicos, y las necesidades extras determinada por los factores mencionados, así como saldar el déficit y la deuda atrasada de nutrientes ocasionada por los alimentos artificiales, cubriendo de la manera más óptima posible, los requerimientos normales y las necesidades extras, acrecentadas por los factores patogénicos de la civilización industrial.

3. Adicionalmente, la medicina ortomolecular recomienda recursos complementarios tales como terapia de quelación, aplicación intravenosa de sueros con DMSO y MSM, vitaminas y minerales, etcétera, pero estos valiosos y efectivos procedimientos, son del dominio exclusivo del médico, saliendo de la esfera de la práctica profesional del nutricionista ortomolecular. Son para uso exclusivo del médico ortomolecular.

El arsenal y recurso terapéutico fundamental de primera elección de la nutriología ortomolecular son las sustancias naturales, que son elementos constitutivos de los alimentos y del cuerpo humano, tales como los nutrientes, los fitoquímicos, las enzimas, las fibras dietarias, los probióticos y los prebióticos, algunas plantas medicinales, y algunos alimentos especiales y/o funcionales.

PRINCIPIOS DE LA NUTRIOLOGÍA ORTOMOLECULAR
El método ortomolecular ofrece constituye una perspectiva nutricional para las siguientes categorías de personas:

1. Personas sanas que desean fortalecer su salud, y aumentar la probabilidad de mantener su buen estado, por el mayor tiempo posible y prevenir enfermedades.

2. Personas que deben modificar sus hábitos de vida, alimentación y perfil de abastecimiento de nutrientes, a fin de fortalecer su estado de salud, el cual ya ha sido levemente dañado por la alimentación y el estilo de vida modernos.

3. Personas que se encuentran en el umbral de alguna enfermedad severa de carácter ya sea psíquico y físico, que por lo cual tienen que ajustarse a un tratamiento nutricional muy estricto y especial.

4. Personas que ya se encuentran enfermas y que requieren con urgencia un tratamiento que incluye una alimentación saludable, y una nutrición clínica ortomolecular a base de dosis masivas de micronutrientes.

PRINCIPIOS QUE RIGEN LA DOSIFICACIÓN
1. Individualidad bioquímica. Principio formulado por Roger Williams. Este es un principio rector el cual reconoce que todos los seres humanos tienen una bioquímica distinta, el cual determina cual es necesidad óptima de nutrientes para cada persona.

2. Las dosis óptimas de nutrientes son distintas y varían en un rango considerablemente elevado para cada persona, que se inician desde lo que oficialmente se conocen como las dosis mínimas recomendadas, y se incrementa progresivamente hasta alcanzar dosis sumamente elevadas en algunos individuos.

3. La dosis óptima de cada nutriente, para cada persona, se encuentra fuertemente influenciada en primer lugar por la predisposición genética y por otra parte, por los siguientes factores medioambientales: Sexo, edad, estado fisiológico (incluyendo embarazo, lactancia etapa de crecimiento etc.), exposición a toxinas y contaminación, carga de estrés (físico, psíquico, laboral, familiar etc.), traumatismos físicos, emocionales, tipo de trabajo, actividad física, e historial personal de enfermedades.

4. Inocuidad. Los micronutrientes entre los cuales se destacan las vitaminas, se pueden consumir indefinidamente, durante toda la vida, sin peligros ni efectos secundarios. Salvo raras excepciones, normalmente, no presentan problemas por sobredosificación.

DIETOTERAPIA ORTOMOLECULAR
La estrategia dietética ortomolecular incluye las siguientes recomendaciones:
  • Supresión de la dieta de todos aquellos alimentos producidos en suelos pobres, fertilizados con abonos químicos y contaminados con productos químicos artificiales como insecticidas, pesticidas, etc. 
  • Supresión de la dieta de todos aquellos alimentos que han sufrido manipulaciones industriales, y agregados de aditivos químicos sintéticos. 
  • Inclusión en la dieta la mejor variedad posible de alimentos, producidos con procedimientos biológicos, certificadamente orgánicos, frescos, integrales, poco cocinados y mayoritariamente crudos (se recomienda que la tercera parte de alimentos sean crudos). 
  • Individualización dietética, identificando y suprimiendo los alimentos causantes de intolerancias o alergia personales. 
  • Identificación de los alimentos que a alguna persona en lo particular le resulten más beneficiosos ser incluidos rutinariamente en su dieta. 
PRINCIPIOS PARA LA ADMINISTRACIÓN DE NUTRIENTES
  • Como alimentos. Obtenidos a partir de los alimentos naturales. 
  • Como complementos nutritivos, los nutrientes se utilizan para prevenir, conservar, fortalecer la salud y prevenir enfermedades. La finalidad de este procedimiento es satisfacer los requerimientos acrecentados por los factores medioambientales ya mencionados. 
  • Como fármaco preventivo o terapéutico. Algunos nutrientes pueden ser utilizados en dosis bastante más elevadas de las dosis mínimas recomendadas, para obtener efectos terapéutico-farmacológicos, los cuales se pueden lograr sin los efectos adversos que la mayoría de fármacos sintéticos de patente producen. 
DEBEN ADEMÁS TOMARSE EN CUENTA LOS SIGUIENTES CRITERIOS DEL PARADIGMA ORTOMOLECULAR
  • Simultaneidad. 
  • Proporcionalidad. 
  • Dosificación óptima. 
  • Dosificación terapéutica. 
HERRAMIENTAS DE LA NUTRIOLOGÍA ORTOMOLECULAR
  • Dieta Saludable básica. 
  • Dieta Terapéutica. 
  • Complementación básica. 
  • Complementación terapéutica. 
  • Intervención médica extrema: quelación, DMSO, Sueros Etc. 
CONCEPTO DE OPTIDOSIS
El término megadosis surgió de acuerdo a la necesidad de resaltar que las dosis de vitaminas recomendadas por los médicos y nutricionistas ortomoleculares son superiores a las dosis mínimas recomendadas y prescritas por la medicina convencional, se ha utilizado para referirse a dosis 10 veces mayores a las dosis mínimas oficialmente recomendadas. Sin embargo, se consideró que no se trata de un término apropiado, porque mega, que significa muy grande o poderoso, es una palabra que origina confusión y se convierte en blanco de discusión. Un término más preciso y ausente de esa carga de confusión y confrontación sería optidosis. Nadie se opone a una salud óptima, generada por una dosis óptima de vitaminas, evitando así ser blanco de infundados ataques.

Las optidosis de vitaminas y otros nutrientes son junto a la erradicación de los alimentos artificiales, el eje central de la psiquiatría, la medicina y la nutriología ortomolecular.

Cuando la dieta es naturalmente rica en vitaminas, la necesidad de consumir complementos alimenticios, se reduce a un escaso número de individuos cuyo requerimiento vitamínico ha sido acrecentado bien por herencia genética, bien por diversos factores ambientales.

CONCLUSIÓN
Concluyendo, es importante resaltar y tomar en cuenta que los desequilibrios causados por la insuficiencia de vitaminas y de otros nutrientes esenciales, son mucho más comunes que los desequilibrios originados por un exceso de estos nutrientes.

Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Nutricionista especializado en Nutriología Ortomolecular, Medicina Antienvejecimiento y Naturopatía.
Fundador y presidente de la AHANAOA A. C. (Asociación Hispano Americana de Nutriología Alternativa, Ortomolecular y Antienvejecimiento Asociación, Civil).
Con sede en Seattle, Washington.
Organización Mundial de Salud Ortomolecular.
Fundación ProSalud, con sede Seattle Washington


Referencias
  1. Hoffer, A., y Walker, M., La Nutrición Ortomolecular (Barcelona España: Ediciones Obelisco, 1998). ISBN: 84-7720-628-7. Título original en inglés: Orthomolecular Nutrition. New Lifestyle for Super Good Health.
  2. Gvitanovic, C., La clave para una buena salud; Nutrición Ortomolecular (Santiago de Chile: Ograma, 2007). ISBN 978-958-319-123-3
  3. Hoffer, A., Saul, W., A., Orthomolecular Medicine for Everyone; Megavitamin Therapeutic for Families and Physicians (United States of America: Basic Health Publications, Inc. 2008). ISBN 978-1-59120-226-4
  4. Olszewer, E., Concolino, A., El ABC de la Medicina Orthomolecular (Asunción, Paraguay: Sociedad Argentina de Medicina Orthomolecular, 2008).
  5. Giampapa, V.C., Williamson, M.E., Como romper el código de la Vejez (México D. F.: Panorama Editorial S. A., 2006). ISBN 968-38-1536-7
  6. Perricone, N., Rostro sin edad, Mente sin Edad (Estados Unidos: Santillana USA Publishing Company Inc., 2008). ISBN 13-978-1-60396-214-8 ISBN 10-1-60396-214-X
  7. Boroch, A., Libre de esclerosis múltiple; Cuidados, desintoxicación y plan nutrimental para la recuperación total (México: Santillana Ediciones Generales S. A. de C. V. Aguilar, 2008). ISBN 978-970-58-0325-3
  8. Appleton, N. Lick The Sugar Habit (United States of America: Marie Caratozzolo, 1996). ISBN 0-89529-768-X
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